Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.
El estudio funciona como un cuaderno de taller: papel crema, tinta negra y dos acentos que se repiten, mostaza y azul petróleo. Cada encargo arranca con una conversación sobre plazos y formato, sigue con pruebas sobre papel y termina en capas editables con una guía breve para el equipo del cliente. Se acepta tanto un brief cerrado como una residencia de dos semanas cuando el proyecto pide más ida y vuelta.
Si querés entender primero el alcance del trabajo, revisá las líneas de encargo y después volvé con una idea de formato y fecha.
Si trabajás en una editorial, una revista cultural o un proyecto que necesita narrativa visual, contame el formato, el plazo y para qué se va a usar la pieza. Respondo con una propuesta concreta: alcance, etapas de boceto a archivo final y qué necesito de tu lado para arrancar.
Antes de escribir, vale la pena aclarar cómo trabajo, qué necesito del otro lado y qué se entrega al final. Si tu duda no está acá, la conversación por correo siempre es la vía más rápida.
Si querés ver cómo se resolvieron encargos anteriores, podés revisar el archivo de preguntas frecuentes o escribir directamente a contacto con los detalles de tu proyecto.
Lo que cambia cuando el encargo se trabaja desde el cuaderno
Cuando una revista o un suplemento publica por capítulos, la imagen tiene que reconocerse de un número al otro sin repetirse. Trabajo con una paleta fija y un repertorio de trazos definido al inicio, así el equipo de diagramación no tiene que rearmar el criterio cada mes.
Entrego capas separadas, con nombres claros y una guía breve de uso. Si alguien del equipo necesita mover un elemento, cambiar un color o recortar la pieza para otro formato, no depende de mí para hacerlo. Esa autonomía suele ahorrar más tiempo del que parece.
El primer intercambio siempre es en papel: proporciones, encuadre, gesto de los personajes. Recién después viene la tinta y el color digital. Así los ajustes de fondo se resuelven cuando todavía son baratos, no cuando la pieza ya está casi terminada.
No alcanza con una imagen linda en pantalla. Separo tintas, reviso registros y dejo los archivos con el perfil que pide cada imprenta o taller. En serigrafía de tirada corta eso define si la edición sale limpia o se pierde a mitad de camino.
Hay proyectos que llegan con un brief completo y fechas fijas, y otros que necesitan convivencia: dos semanas de trabajo conjunto para definir el tono visual desde cero. Los dos formatos tienen sentido según el tipo de publicación y el equipo detrás.
En animación breve, una silueta clara vale más que un detalle fino. Diseño proporciones, hojas de expresión y notas de construcción para que el personaje se mantenga consistente entre escenas, fondos y planos cortos sin perder carácter.
Cada pieza arranca en un cuaderno y termina en un archivo listo para imprenta. En el medio hay pruebas, correcciones y decisiones que conviene conversar antes de empezar. Si querés ver cómo se resolvió algo parecido a lo que tenés en mente, podés revisar el archivo de proyectos o escribirme para coordinar una propuesta según plazos y formato desde la página de contacto.